Punto de venta gratis en Estados Unidos 2026: sin mensualidad para tu taquería, bodega o tienda
Punto de venta gratis en Estados Unidos: sin mensualidad, funciona sin internet, en dólares. Conecta tu propio lector y compara Square, Clover y Toast.
Punto de venta — Ciudad de México, México
Lo que te cobran cada mes antes de vender el primer taco
Hay dos cobros que le pesan a cualquier negocio latino en Estados Unidos. El primero lo tienes clarísimo: la comisión del procesador cada vez que pasas una tarjeta. El segundo llega el día uno del mes, hayas vendido bien o hayas vendido mal, y es la mensualidad del software de tu punto de venta. Quince dólares, setenta, a veces más de cien, por una pantalla que suma precios e imprime un recibo.
El segundo cobro es el que hay que pelear. Una bodega en Washington Heights que hace $900 un martes flojo paga la misma mensualidad fija que una cadena que vende diez veces más. Una lonchera que sale tres noches por semana la paga completa, incluidas las noches que se queda parqueada. Esa cuenta nunca le sale bien al negocio chico, y es la parte de tus gastos que ningún cliente ve jamás.
digabloPos borra esa línea de la cuenta. La caja es gratis de por vida: ventas ilimitadas, productos ilimitados, recibos, inventario, reportes. Sigues cobrando con tarjeta igual que hoy, con el mismo lector que ya tienes en el mostrador. Lo que desaparece es la suscripción que pagabas nada más para registrar una venta.
No es una prueba de treinta días ni un plan gancho que te bloquea el inventario cuando llegas al producto número cincuenta. Es una caja de verdad, en el celular o la tablet que ya traes, en dólares, y sigue vendiendo cuando el internet se cae. Abajo está cómo funciona en un mostrador real, qué cobran Square, Clover y Toast, y dónde están los límites honestos, incluido el que ningún punto de venta en este país puede resolverte: tu declaración de sales tax.
Tarjeta, efectivo, Zelle y Cash App, cada uno en su lugar
En Estados Unidos manda la tarjeta: Visa, Mastercard, Amex, Discover. Y ahora manda también el teléfono, porque el tap-to-pay con Apple Pay y Google Pay dejó de ser un detalle bonito. Es lo que un cliente joven espera encontrar en tu mostrador. Además, en la comunidad latina se mueve muchísimo dinero por Zelle, Cash App y Venmo: el cliente que paga $12 de tacos con el celular, el que te manda el pago del catering el viernes. Y el efectivo no se ha ido a ninguna parte.
Aquí está lo que casi nadie te explica: tu caja y tu lector de tarjetas no tienen que ser de la misma empresa. Te los venden juntos porque el paquete es lo que te amarra. Pero son dos trabajos distintos. El lector mueve el dinero; la caja registra la venta. Conecta el lector que quieras (uno de Square, un Stripe Terminal, o un teléfono con tap-to-pay y cero hardware) y pon digabloPos encima como la caja y la capa de reportes, gratis.
La tarifa estándar en persona que Square publica es 2.6% + 15¢ por cada cobro (actualizada en febrero de 2025). Es un precio justo por lo que hace: saca el dinero del banco del cliente, lo pone en el tuyo y carga con el riesgo de un contracargo. Esa comisión se paga sin renegar.
Pero fíjate qué compra exactamente esa comisión. Procesa la tarjeta. Nada dentro de ella te obliga a rentar además el software que lista tus productos y suma la cuenta. digabloPos no cobra nada por eso, así que cada venta se reduce a tres pasos:
- Pasas la tarjeta en tu lector, o cobras en efectivo, Zelle, Cash App o Venmo. - Registras la venta en digabloPos con el medio correcto: tarjeta, efectivo, y cada app como su propio método. - Cierras el día con un total que separa efectivo, tarjeta y pagos por app, para que lo que cuentas en el cajón y lo que llega al banco por fin cuadren.
El tercer paso es donde una caja gratis se gana su lugar. El dueño que mete el Zelle en la misma bolsa que el efectivo se pasa los últimos veinte minutos de cada noche buscando un faltante que nunca existió. Separa los medios de pago y el corte te toma cuatro minutos.
digabloPos: gratis de por vida, sin internet, en el celular que ya tienes
Gratis de por vida en la caja base quiere decir eso mismo. Así se ve:
- Sin mensualidad. Ventas y productos ilimitados, dos cuentas de empleado, recibos y reportes, todo gratis. Hay módulos opcionales para el día en que los necesites de verdad. Sin contrato a tres años y sin cláusula de salida escondida en un PDF. - Cada medio de pago por separado. Tarjeta, efectivo, Apple Pay y Google Pay, Zelle, Cash App, Venmo, cada uno como su propio método, para que el corte de la noche te diga la verdad y no un aproximado. - Dólares. Precios, recibos y reportes en dólares y centavos, con la tasa de impuesto que tú configuras. - Funciona sin conexión. Vendes, descuentas inventario e imprimes recibos sin nada de internet. Las ventas se guardan en el aparato y se sincronizan solitas apenas vuelve la señal. - Cualquier aparato. Un teléfono o una tablet Android, o cualquier computadora en el navegador. Sin terminal propietaria de $799 ni renta de equipo que te sigue cobrando cuando el aparato ya está viejo. Le sumas una impresora térmica Bluetooth si quieres papel. - Propinas y reportes incluidos. Propina sugerida para comida y servicios, y ventas por producto, por día o por empleado cuando quieras verlas.
Lo de trabajar sin conexión merece más que una viñeta. Casi todos los sistemas en la nube dan por hecho que siempre hay internet y se caen escandalosamente cuando no lo hay. Cualquiera que haya visto crecer la fila mientras la terminal da vueltas sabe lo que cuesta, y no se mide en dólares al mes: se mide en los cuatro clientes que se fueron a la taquería de enfrente. digabloPos escribe la venta primero en el aparato y sincroniza después. La caja sigue cobrando aunque se reinicie el módem o se muera el hotspot, y cuando vuelve la señal, todo lo que vendiste ya está ahí.
Square, Clover, Toast y Loyverse: qué sigue siendo gratis al crecer
La mitad de los sistemas de este país anuncian una app "gratis". La pregunta honesta no es si la descarga cuesta, sino qué sigue costando cero el día que contratas a la segunda persona, llegas a mil productos o quieres un reporte por empleado. Así se ubican, con sus propios números publicados:
- digabloPos. Gratis de por vida en la caja base, pensado para trabajar sin conexión, en dólares, corre en cualquier teléfono, tablet o navegador, sin amarre. Tú pones tu lector. Es la opción cuando tu lista dice "cero costo de software, y que aguante cuando no hay señal". - Square. App de punto de venta realmente gratis, sin mensualidad en el plan básico, y con una reputación bien ganada. Pagas 2.6% + 15¢ de procesamiento en persona, y los planes de pago (Square para Retail, Square para Restaurantes) suman mensualidad encima. El detalle no es tramposo, es estructural: el procesamiento queda atado a Square. El software es gratis mientras los pagos se queden en casa. - Clover. Buen equipo, pero construido alrededor de su propio hardware y de planes de software mensuales (de unos $15 hasta cerca de $85+/mes según el plan) y muy seguido vendido con contratos de procesamiento de varios años. Lee el contrato completo antes de firmar. Salirse de uno de esos no se le desea a nadie. - Toast. Hecho para restaurantes y muy bueno en eso. Existe un "Starter Kit" gratis, pero cambia la mensualidad por un procesamiento más alto, cerca de 2.99% + 15¢, y los planes completos van de $69 a $110+/mes más el hardware. Para un comedor de 90 lugares con pantalla de cocina y ocho meseros un viernes, puede valer cada centavo. Para una taquería de mostrador con dos personas por turno, es demasiado sistema para el trabajo que hay. - Loyverse. App gratis y capaz, popular entre negocios pequeños en todo el mundo. Algunas cosas que tarde o temprano vas a querer (gestión de empleados, inventario a fondo) son módulos de pago. - SumUp y Shopify POS. Lectores y software correctos, pero atados a su propio procesamiento y, en el caso de Shopify, a un plan mensual que ya estás pagando.
Haz tu propia lista en vez de creerle a la nuestra. Si dice "sin suscripción de software, funciona sin internet, yo pongo mi lector, precios en dólares", quedan digabloPos y el plan gratis de Square. Entre esos dos, la diferencia se nota en los días malos: el plan gratis de Square es generoso pero te ata a su procesamiento y da por hecho que hay conexión. digabloPos nunca cobra por el software y sigue vendiendo cuando el internet se fue.
Taquería, bodega, tienda latina: cómo se ve en tu negocio
La misma base gratis le sirve a casi todos los negocios de la comunidad.
Taquería y restaurante de barrio. Botones rápidos para lo que más sale, modificadores para "sin cebolla" y "todo con todo", propina sugerida al cobrar, y ventas por producto para saber si conviene seguir sirviendo ese platillo que casi nadie pide. En Houston, en Los Ángeles o en Chicago, la hora de la comida no perdona: la caja tiene que aguantar el jaleo.
Bodega y tienda de abarrotes. Escáner de código de barras, inventario en tiempo real, cobro rápido para la fila del café y la lotería en la mañana, y un corte limpio de efectivo contra tarjeta al cerrar. Si tu personal cambia de inglés a español en la misma hora, la app también.
Lonchera y food truck. Todo vive en un teléfono o una tablet. El lote atrás de la cervecería tiene una rayita de señal y a la caja le da igual. Propinas listas, impresora Bluetooth en el cajón para quien pide papel, y nada pesado que atornillar y desatornillar a la una de la mañana.
Panadería y cafetería. Botones rápidos, piezas sueltas o por docena, tap-to-pay para la fila de las 7:45 en Hialeah o en Queens. Cobrar, imprimir, seguir.
Salón y barbería. Servicios y productos en el mismo ticket, ventas por estilista o por barbero, propina al momento de cobrar. Un local de dos sillas no tiene por qué pagar software cada mes.
Puesto de marqueta y ventas de fin de semana. Vendes desde una tablet sin wifi por ningún lado, cobras en efectivo, tap-to-pay, Zelle o Venmo, y todo se sincroniza cuando regresas a la casa.
Empiezas con la caja gratis y prendes un módulo (pantalla de cocina, lotes, segunda sucursal) el día que el negocio te lo pida de verdad, no porque un vendedor te lo metió en el plan cuando firmaste y nunca te diste cuenta.
El sales tax: la verdad sin adornos
Hablemos claro, porque Estados Unidos funciona distinto a casi todos los países de los que escribimos. No hay IVA nacional y no hay certificación federal de caja registradora ni de recibo fiscal. No necesitas una caja aprobada por el gobierno para vender legalmente aquí. En México o en España esa frase sería falsa. En Estados Unidos es simplemente así, y para quien va empezando es una buena noticia: nadie te va a multar por cobrar desde una tablet.
Lo complicado es el sales tax (el impuesto sobre las ventas), y es local. No existe una tasa nacional única. El impuesto varía por estado y por localidad, y cinco estados, Alaska, Delaware, Montana, New Hampshire y Oregon, no tienen impuesto estatal sobre las ventas. En los demás, la tasa del estado más lo que agregue la ciudad o el condado con su "local option" es lo que tienes que cobrar en el mostrador. Mueve tu lonchera al otro lado de la línea del condado y la tasa correcta puede cambiar. Hasta lo que se considera comida preparada frente a despensa cambia el trato en algunos estados.
Nada de eso es un problema de software: es un problema de jurisdicción. Por eso mismo no vas a encontrar en este artículo una tasa impresa para que la copies.
Lo que hace digabloPos está delimitado y es claro. Tú configuras tu tasa en los productos, la caja la aplica, la registra y la muestra en recibos y reportes, y en cualquier momento sacas cuánto cobraste en un día, una semana o un trimestre. Ese es el material con el que se hace una declaración.
Lo que digabloPos no hace es declarar por ti. Tú eres responsable de configurar la tasa estatal y local correcta, y de declarar y pagar lo que cobras, ante el departamento de ingresos de tu estado o a través de tu contador. digabloPos no es un servicio de declaración de impuestos. Te da registros exactos y exportables para que declarar sea cosa de un rato y no de un fin de semana reconstruyendo cifras. Si no estás seguro de qué tasa te toca, pregunta en tu estado o con tu contador antes de adivinar. Cobrar mal durante un año sale carísimo.
Cuánto cuesta de verdad abrir la caja
Software gratis no significa mostrador gratis, y decir lo contrario sería engañarte. Esta es la cuenta real para un negocio pequeño que abre este mes.
La caja: $0. Es toda la línea, y el año que entra dice lo mismo.
El aparato: el que ya tienes. Un teléfono Android hace el trabajo. Una tablet reacondicionada, si quieres pantalla más grande hacia el cliente, anda en unos cientos de dólares. Lo que no necesitas es una terminal propietaria de $799 ni una renta de equipo que te sigue cobrando cuando el aparato ya no es el modelo nuevo.
El lector de tarjetas: el que tú elijas. Aquí comparas tarifas, no suscripciones. El 2.6% + 15¢ en persona de Square es el número contra el que la mayoría mide todo lo demás.
La impresora: opcional. Una térmica Bluetooth y sus rollos, y te la puedes saltar si mandas el recibo por mensaje o por correo.
El escáner: vale la pena el día que hay códigos de barras y fila. Una bodega o una tienda de abarrotes debería comprarlo temprano. Una lonchera casi nunca lo necesita.
Suma todo: una caja funcionando te cuesta un lector, quizá una impresora, y cero al mes. Ponlo al lado del mismo mostrador en un plan de $70 mensuales. A los tres años ese dueño entregó más de $2,500 solo por el software, y no es dueño de nada. Eso es una camioneta usada, o el enganche de un local de verdad.
Errores que le sacan dinero a un negocio chico
Cinco que vemos lo suficiente como para nombrarlos.
Firmar un contrato de procesamiento a varios años con tal de que el equipo salga "gratis". La terminal es gratis igual que una impresora es gratis cuando los cartuchos cuestan más que la máquina. Saca el costo del contrato completo y luego decides.
Meter todas las apps de pago en la bolsa de "efectivo". Zelle, Cash App y Venmo se liquidan distinto y llegan a lugares distintos. Registra cada uno como su propio medio y el corte deja de ser un misterio que resuelves encogiéndote de hombros.
Dar por hecho que va a haber internet. No lo va a haber, justo la noche que importa, y una caja que no vende sin conexión se vuelve un pisapapeles en tu mejor hora de la semana.
Configurar la tasa de impuesto una vez y nunca volver a verla. Las tasas y las opciones locales cambian, y una segunda sucursal te puede poner en otra jurisdicción sin que nadie te avise. Revísala por lo menos una vez al año.
No cuadrar el cajón. Contar el efectivo contra el reporte te toma cuatro minutos y detecta una fuga en la primera semana en lugar del noveno mes. También protege a la gente honesta que trabaja contigo.
Abre tu caja en 5 minutos
1. Abre digabloPos en tu navegador, o instálalo en tu teléfono o tablet Android. 2. Carga tus productos (o importa una lista), elige el dólar y pon tu tasa de impuesto local. 3. Agrega tus medios de pago: tarjeta, efectivo, Apple Pay y Google Pay, Zelle, Cash App, Venmo. 4. Haz tu primera venta. Conecta tu lector, y una impresora térmica Bluetooth si quieres recibos en papel.
Con diez productos ya puedes arrancar; el resto del catálogo lo cargas la primera tarde floja. Sin contrato, sin mensualidad, sin amarre, y la caja sigue cobrando la noche que el internet no.
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Fuentes y referencias
Abre tu caja gratis en Estados Unidos
Sin mensualidad, y te quedas con más de cada venta. Conecta cualquier lector, registra tarjeta, efectivo, Zelle y Cash App por separado, vende sin internet y en dólares. digabloPos corre en el aparato que ya tienes y queda listo en cinco minutos.
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